El comienzo del condicionamiento instrumental lo trabajo con el premio como  señuelo, asociando una posición inducida a una señal y marcadola con el clicker (el movimiento del señuelo desarrolla la señal).
Una vez  establecido cada comando (posición) a una señal (en este caso condicionado los ejercicios básicos) asociaremos las señales con los comandos de voz.
El tono de voz determina la finalidad. Por ejemplo el fuss (junto) a paso veloz, uso la palabra de desligue (“bien” o “good”) como aprobación, estimulando el desempeño, no  como liberación, pues al mismo tiempo que estoy tocando al perro para estimular atención, uso la señal  fuss (junto) y refuerzo con orden verbal fuss (junto) la continuación del comando.

Un ejemplo concreto para entender el uso fonético de los comandos de voz es cuando se le enseña a ladrar a un perro .
Para enseñar a ladrar a un perro, se busca un motivo que detone el ladrido, lo mas común es cuando tocan la puerta, el perro ladra al escuchar el timbre o los nudillos golpeando la puerta.
Luego entonces pediremos a un amigo que toque nuestra puerta, y simplemente comenzamos a ladrar con el perro, en el mismo tono que el lo hace, incluso mas fuerte y amenazante, he iremos intercalando el comando de voz entre cada tres ladridos, esto es, guau, guau, guau, basof/ guau, guau, guau, basof. Cuando deje de ladrar pedimos a nuestro amigo que toque de nuevo y lo mismo, la orden para ladrar puede ser cualquiera, ladra, habla, fogan, etc. Que no pase de dos fonemas.
Después de dos o tres días de reforzar esta asociación, cliqueando y premiando, el perro ladrara cada vez que digamos basof.
Ahora bien, nosotros ladramos con el perro para asociar una palabra que desencadenara esta acción, ladrar, pero cual fue la actitud con la que  lo enseñamos? ladramos en el tono de el, o mas amenazante, secundando su aviso de intromisión, para asociar el ladrar con un estado de alerta.
Cada que nosotros digamos basof, con el tono de voz adecuado induciremos a nuestro perro a ladrar. Pero que sucede si esta misma palabra la pronunciamos melosamente, sin el impulso con que se enseño? el perro gemirá en vez de ladrar, o se pondrá en posición de juego moviendo la cola rápidamente. Sin ladrar fuerte ni llegando al estado de alerta.
Por eso es determinante la intención con la que pronunciemos los comandos de voz, en cuanto a respuesta en la obediencia y desarrollo del comando que ordenemos.|

Jorge Alzaga Ubeda.

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