El trabajo de condicionar instrumentalmente a un perro se compone de dos facetas. Crear un lenguaje corporal para comunicar (transmitir) al perro lo que queremos desarrollar con él, induciéndolo con el premio (señuelo, target) a adoptar la posición que queremos, algunas veces valiéndonos de la progresión podemos modelar posiciones increíblemente difíciles, pero finalmente para condicionarlo, una vez que llegamos a la posición deseada tendremos que repetirla diariamente por un mes, mes y medio, cuando menos para que queden implantadas.

Que es la segunda faceta, entrenar la memoria del perro a base de repeticiones, siempre anteponiendo el ejercicio de atención, hasta que después de un tiempo se de en automático, esto ya no en el entrenamiento si no en el uso, teniendo en cuenta que al tener un perro utilitario se le tiene que dar uso, y eso no es más que compañía y paseo. Todo esto como les suena? Difícil no? Pues no lo es, lo único que necesitan conocer es la técnica, la forma de hacerlo, no hacerlo haber si funciona, o haber si me sale, esto está probado que funciona.

El otro día en Guadalajara  un veterinario me decía que era imposible que alguien sin experiencia previa en perros  pudiera entrenar.

Eso es como afirmar que un perro ya condicionado no actuara sin el estimulo de comida, porque precisamente esa es la diferencia, el condicionamiento previo, como lo dice la Real Academia: Condicionamiento / Hacer depender algo de una condición. Esto es que después de una señal condicionada por medio de repeticiones, siempre vendrá la misma respuesta, el comando inducido.

Jorge Alzaga Ubeda

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